Espacios protegidos para los jóvenes’ fue el tema de la ONU para el Día Internacional de la Juventud de este año.

Promover el acceso a espacios públicos seguros para el compromiso político, la participación electoral y la libertad de expresión de los jóvenes se ha convertido en un objetivo importante para los gobiernos y los Órganos de Administración Electoral.

Según el Informe Mundial de la Juventud de la ONU de 2017, “a medida que crecen más y más jóvenes en un mundo tecnológicamente conectado, aspiran a involucrarse más profundamente en la materia política, cívica y social de sus comunidades”. De este modo, se está asegurando la participación de los jóvenes en procesos políticos institucionalizados como esencial.

Los jóvenes, entre las edades de 15 a 25 años, constituyen aproximadamente una quinta parte de la población mundial total (PNUD, 2015). Además, la edad estándar en diferentes países, que permite la participación legal de los jóvenes en la política, comienza en 25 años, mientras que la edad promedio para votar comienza en los 18 años. Las Naciones Unidas informan que alrededor del 1,65% de los jóvenes en todo el mundo están en sus 20 años, mientras que el 11,87% están en sus 30 años.

A la luz de los acontecimientos políticos mundiales recientes, el enfoque de la participación de los jóvenes en los procesos políticos y democráticos se ha incrementado de manera razonable. El grupo de edad de entre 25 y 45 años combina a los más comprometidos políticamente, ya sea para votar o participar en las elecciones generales. Sin embargo, vale la pena señalar que si bien los jóvenes a menudo participan en procesos informales y políticamente relevantes, como el activismo o el compromiso cívico, tienen una representación menos formal en las instituciones políticas nacionales, como los parlamentos o las listas de partidos políticos.

Una encuesta realizada por la Red Interinstitucional sobre Desarrollo Juvenil en casi 186 países (2013) indicó que el problema importante al que se enfrentaban los jóvenes era la limitada oportunidad de participar efectivamente en los procesos de toma de decisiones convencionales ya que los políticos ya establecidos tienen más control sobre el sistema. Aún así, hoy en día, los jóvenes se las arreglan para abrirse camino en esta actividad, ya sea en forma de política estudiantil o luchando por un liderazgo que provenga de los jóvenes.

La Guía de Buenas Prácticas del PNUD sobre “Potenciar la participación política de los jóvenes durante el ciclo electoral” recuerda a los encargados de formular políticas que el desarrollo de la capacidad es una medida integral y que la participación política de los jóvenes debe extenderse en todo el ciclo electoral.

Cinco recomendaciones finales

Los gobiernos y los encargados de formular políticas pueden abordar la desilusión política y la privación de derechos mediante la restauración de la agenda política a los jóvenes. Es crucial elevar los proyectos innovadores de los jóvenes en la formulación de políticas públicas, incluida la capacitación como líderes activos y la creación de espacios para el empoderamiento de los jóvenes.

  • Proporcionar a los jóvenes los medios para convertirse en agentes de cambio positivo, enseñando alfabetización política general y socialización, y explorando y respaldando formas alternativas de participación.
  • Abrir canales institucionales para el diálogo y alentarlos a expresar el descontento y los agravios contra el establishment político legítimamente. Tome sus preocupaciones en serio y conviértalas en una prioridad.
  • Evaluar medidas tales como la introducción de cuotas juveniles para mejorar su representación (especialmente las mujeres) en los parlamentos nacionales, los órganos de toma de decisiones y los partidos políticos.
  • Promover la interacción directa entre los funcionarios del gobierno y los jóvenes para facilitar la comunicación, la retroalimentación, la mediación y la acción conjunta en el desarrollo de políticas y la resolución de conflictos.
  • Invite a los jóvenes a participar como observadores electorales, colaboren o se sienten en las comisiones electorales nacionales, y sirvan como trabajadores de las mesas de votación.

La juventud se ha convertido en una fuerza creativa en el ámbito político que proporciona fuentes dinámicas de innovaciones y cuenta para catalizar los cambios en la política.

Las oportunidades para que los jóvenes absorban las actividades de gobernanza y participen en los procesos políticos y de toma de decisiones históricamente se han basado en el entorno socioeconómico y político-cultural de cada país. Sin embargo, es hora de que los que toman las decisiones adopten un enfoque más sólido para aumentar la participación política de los jóvenes, ya que su exclusión de los procesos formales amenaza la legitimidad de los sistemas políticos y el futuro de la democracia misma.

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